“El cine es
movimiento, arte historia, lenguaje, magia,
música y documento”.
Esta definición que hace del cine Enrique
Martínez-Salanova en su obra Aprender
con el cine, aprender de película, nos
parecía muy adecuada para comenzar a
hablar de la importancia del cine en nuestra
sociedad.
El cine, que hace poco años cumplió
el centenario de su nacimiento, ha sido uno
de los mayores adelantos, sobre todo en el tema
del ocio y la cultura, de la primera mitad del
siglo XX. A pesar de que a mediados del siglo
pasado sufrió un descenso en el número
de espectadores, debido al influjo de la televisión,
su recuperación ha sido continua y evidente.
Actualmente goza de una excelente salud y buena
muestra de ello es la expectación que
crea el estreno de algunas películas,
especialmente aquellas que forman parte de una
serie y que debido a las grandes campañas
publicitarias de los estudios cinematográficos,
llegan a las salas de exhibición siendo
parcialmente conocidas por el gran público.
Con citar las sagas de La Guerra de las Galaxias,
El Señor de los Anillos, Harry Potter
o la continuación de Matrix, suponemos
que quedará claramente definido este
aspecto.
Desde siempre, el cine ha influido mucho en
la sociedad. No solamente los jóvenes
suelen guiarse por los patrones que implantan
sus ídolos como Tom Cruise, Nicole Kidman,
Brad Pitt, Jeniffer Ariston, etc. sino que muchas
modas han surgido a raíz de lo aparecido
en pantalla. La dinosauriomanía es un
buen ejemplo, aunque no podemos pensar que este
fenómeno aparezca sólo en nuestros
días. Recordemos que el que exista una
prenda de vestir llamada rebeca obedece a que
dicha prenda era “protagonista”
en una película de Hichtcok. Tampoco
podemos olvidar el pernicioso influjo que las
empresas tabaqueras han practicado sobre la
industria del cine.
Hay que reconocer que, a veces, el cine provoca
reacciones altamente beneficiosas. Por ejemplo,
después de aparecer en un culebrón
referencias a un cáncer de mama, muchas
mujeres se han preocupado más por su
salud.
También hay películas que han
promovido campañas de influencia positiva.
Por citar alguna reciente, no podemos dejar
pasar la influencia de éxitos como El
Señor de los Anillos o Harry Potter para
animar a la lectura de muchos niños y
jóvenes, pues aunque las aventuras del
joven mago son un éxito de ventas antes
de aparecer la película, es cierto que
muchas personas, de todas las edades han descubierto
sus libros, y los de Tolkien a raíz del
éxito cinematográfico
