| Finalizamos
este mes la descripción de las películas
sobre la obra de Edwin A. Abbott con
una de las primeras versiones y otra aún
no estrenada comercialmente aunque lo hará en
breve.
En
1982, el cineasta y matemático Michelle
Emmer dirigió el cortometraje Flatland.
Personalmente no he logrado verlo y en la red
apenas hay información
sobre el mismo. Sin embargo el propio Emmer en
su libro Mathematics, Art, Technology
and Cinema (Springer-Verlag, 2003), dedica
un capítulo a explicar algunos aspectos
sobre su realización. Describimos algunos
de los más relevantes o llamativos.
El
autor comienza haciendo el siguiente símil:
el funcionamiento de una cámara es como
el de un operador geométrico que transforma
objetos tridimensionales en objetos planos. (R3→R2).
La película (un objeto 2D) es posteriormente
proyectada mediante una fuente de luz sobre una
pantalla o en una pantalla de televisión
(también objetos 2D) (R2→R2). Por
tanto a priori una cámara debería
ser un instrumento adecuado para representar
la historia de Planilandia, una historia sobre
mundos de diferentes dimensiones.
La historia
que se plantea contar es básicamente
la siguiente: partimos de un mundo en dos dimensiones
hasta que el cuadrado protagonista se encuentra
con la esfera y descubre un mundo tridimensional.
Ambos acaban finalmente soñando con un
mundo de cuatro dimensiones.
Entre
los problemas que hubo que solventar (recordemos
que no se trata de una superproducción
en la que se dispone de mucho dinero ni en aquellos
años los realizadores disponían
de unos medios tan sofisticados como los actuales
(ordenadores, etc.)), Emmer indica los siguientes:
1.- Cómo
hacer la película. Se descartó desde el principio la animación
en beneficio de objetos reales de dos y tres dimensiones; hacia el final se
realiza una simulación de un cubo y una esfera tetradimensionales.
2.- Cómo
trasladar los dibujos de Abbott a imágenes buscando modelos para los
colores y las formas que siguieran los patrones de principios del siglo XX
(recuérdese que el libro se publicó en 1884).
3.- En el
libro hay un momento en el que a los habitantes de Flatland les entra la moda
del color, y comienzan a pintar todos los objetos. Por tanto previamente ellos
y los objetos con los que conviven (casas, árboles, etc.) no deberían
tener color. Por otro lado el texto indica que los personajes masculinos deben
ser polígonos regulares y los femeninos, segmentos.
4.- Sin
embargo Emmer pretendía realizar una película a color y no a
blanco y negro. Los habitantes de Planilandia se reconocen entre sí porque
sus lados emiten un resplandor. Así pues la luz parecía la clave
para conformar a los habitantes de Planilandia. Deberían ser luminosos
pero sin color. Se decidieron por un material transparente que permitiera tener
bordes que reflejaran la luz, que brillaran. Las casas y los árboles,
por el contrario deberían ser de un material oscuro y opaco. La búsqueda
de tal material llevó al equipo técnico varios meses.
5.- Los
habitantes (segmentos, triángulos, cuadrados, polígonos y círculos)
tendrían que ser pequeños porque en algunas escenas, incluida
la batalla, aparecían hasta un centenar de personajes.
El propio
escritor sugiere en su novela que para entenderla
bien se piense en objetos que se mueven sobre
una mesa. Es difícil sin
embargo bajar la cámara a la altura de
los habitantes de Planilandia para observar cómo
se perciben unos a otros, y además sin
que el espectador vea las paredes de la habitación
donde se realiza la filmación. Era necesario “inventarse” una
superficie plana que permitiera visualizar a
nivel del borde pero que no dejara ver el fondo.
La solución adoptada consistió en
curvar el frente de la mesa hacia abajo, lugar
donde se situó la cámara, y curvar
a su vez la parte trasera de la mesa hacia arriba
para simular un efecto de profundidad infinita.
Sin embargo al hacer esto, como la mesa era iluminada
desde arriba, el reflejo en la parte curva era
más intenso que siendo plana. Además
esas partes curvas eran captadas por la cámara
de un modo extraño, diferente al resto.
Esto desembocó en un problema geométrico:
encontrar la curvatura ideal para el frente y
el fondo de la mesa de manera que la luminosidad
fuese igual o al menos similar.
El material
empleado, aunque pueda parecer increíble
a la vista de los resultados obtenidos finalmente,
fue formica negra. Una iluminación difusa
desde cierta altura creaba el efecto de un color
de fondo transparente azulado sobre el que los
personajes se movían. Daba la impresión
de que los objetos se movían en un espacio
vacío, inmaterial. Tras varios experimentos,
el material elegido para construir los personajes
fue Perspex, aunque fue costoso para los técnicos
cortar este material en trozos pequeños
a partir de largas planchas. En un pequeño
estudio se montó la mesa curvada, se fijó la
cámara a dicha mesa mediante raíles
y las luces se colocaron por encima de la mesa.
Para
obtener un movimiento correcto y fluido de los
personajes (en animación cada fotograma
es una imagen distinta de las demás y
cada segundo de película contiene 24 fotogramas)
fue necesario dibujar el itinerario de cada uno
y su velocidad. Cada uno tiene una forma particular
de moverse. Una vez determinados los aspectos
técnicos relacionados con los personajes,
fue preciso construir la historia. Primero se
hizo el guión y luego el storyboard. Se
procuró ser fiel al texto original de
Abbott donde fue posible. Los párrafos
complicados o muy difíciles de poner en
escena fueron suprimidos. A pesar de todo, una
gran duda quedaba en el aire: ¿cómo
rodar el encuentro entre el cuadrado y la esfera
y entre éstos y el cubo en cuatro dimensiones?
A
principios de los años ochenta, Thomas
Banchoff había hecho una película
en 16 mm. sobre el hipercubo. Su sugerencia
fue crear los gráficos animados por
ordenador. Por eso los dos últimos minutos
de la película están realizados
mediante ordenador. La diferencia es apreciable,
pero sirve para acentuar la distancia entre
el mundo plano del cuadrado y la realidad virtual.
Esa escena final permite además la reflexión
final de la película sobre el significado
de la Ciencia, la libertad y las elecciones
que cada uno de nosotros toma en la vida. Ese
final constituyó el mejor posible para
la historia en aquel momento, un final que
el realizador confiesa no haber sabido cómo
llevarlo a cabo de no haber contado con la
ayuda de Banchoff.
Una última curiosidad: la música
del cortometraje corrió a cargo del gran
Ennio Morricone.
Podría parecer que ya son suficientes
versiones sobre esta novelita. Pues bien, para
este próximo mes de Junio de 2007 está previsto
que acabe la postproducción de otra película
norteamericana titulada Flatland
the movie. Pinchando en el
pentágono podemos ver el trailer de la
película (está en inglés
pero se entiende, creo, bastante bien).
El
argumento de esta película tiene algunas
diferencias con el original que venimos comentando.
En este caso los protagonistas son Arthur,
un cuadrado y Hex, su curiosa nieta de seis
lados. Un día llega un enigmático
visitante de Spaceland que hará comprender
a nuestros protagonistas la verdadera realidad
de la tercera dimensión poniendo sus
vidas en peligro al amenazar el orden establecido
por los malignos Círculos que han estado
gobernando Flatland durante miles de años.
El
proyecto de la película fue anunciado
oficialmente el 22 de Enero de 2006 como un cortometraje
de 30 minutos de duración en el que estarían
incluidos drama, acción y algunas lecciones
de geometría. El mensaje que pretende
llevar al público es tomar conciencia
de las limitaciones que tenemos acerca de nuestra
percepción de la realidad y tratar de
hacernos pensar en la existencia de dimensiones
mayores de tres. Realizar la película
era el sueño desde la infancia del trio
Jeffrey Travis, Dano Johnson y Seth Caplan, admiradores
de la novela de Abbott. Travis se encargaría
de la dirección, Caplan la produciría
y Johnson sería el director de animación.
En principio la producción se esperaba
que estuviera terminada en seis meses. La
película sería parte de un DVD
educativo para su utilización en enseñanza
secundaria y también sería emitida
por televisión.
El 25
de Julio de 2006 se anuncia que el conocido actor
Martin Sheen interpretará el papel
de Arthur. Sus responsables afirmaron estar encantados
ya que era la persona en quien habían
pensado desde un principio “por su gran
talento y la pasión que imprime a sus
trabajos” (quizá más por
el hecho de tener un famoso que respalde una
película independiente de bajo presupuesto,
aunque por supuesto esto no lo dijeron). El 14
de Agosto recibieron otra buena noticia: la conocida
(en los EE. UU.) actriz de un show televisivo
Kristen Bell encarnaría el papel de Hex.
El conocido Michael York también se ha
sumado al proyecto poniendo la voz a Spherius,
la esfera tridimensional.
El 15
de septiembre el matemático John
Benson, ganador de un premio a la excelencia
en la enseñanza de las matemáticas
junto al productor Seth Caplan presentaron las
primeras escenas ante el National Council of
Teachers of Mathematics (NCTM) en una conferencia
en Chicago. El 12 de octubre se anuncia la participación
de la organización Hollywood
Math and Science Film Consulting. La
citada organización fue fundada por los
profesores de la Universidad de Oxford Lizzie
Burns, doctora en bioquímica, y Jonathan
D. Farley, doctor en matemáticas.
Presta servicio a aquellas productoras, guionistas
o cineastas que deseen que los detalles técnicos
y el lenguaje relacionados con las matemáticas,
la medicina o la ciencia en general presentes
en las películas sea real, sin errores.
Tienen un equipo de matemáticos, físicos
y otros científicos que garantizan sus
decisiones y poseen también contactos
en la Academia de las Artes y las Ciencias de
Hollywood. No desean eliminar los componentes
fantásticos de las películas, pero
sí describir la ciencia como es. Algunos
de sus trabajos han sido en los guiones de las
series Numb3rs, Médium y
recientemente en los documentales de Wired
Science. En el caso de Flatland the
movie su trabajo ha consistido en el asesoramiento
en la redacción del guión de la
película y el desarrollo de unas practicas
de trabajo para alumnos y profesores como suplemento
a la película.
El
resto del personal técnico acreditado
de esta empresa son la doctora Sarah Greenwald,
(premio en el 2005 por sus esfuerzos en divulgación,
es la responsable de la página web que explica
los aspectos científicos de la serie de
animación Los Simpson), el doctor
en medicina Wayne Grody (profesor en los departamentos
de medicina de laboratorio, medicina patológica,
y en Genética de la Universidad de California, además
de director del laboratorio de patología
molecular del Centro Médico de la UCLA),
el doctor en matemáticas por la Universidad
de Harvard Anthony Harbin, entre otros. Como vemos
en los EE. UU. no resulta “extraño”,
ni “raro” ni una pérdida de
tiempo o de talento que prestigiosos científicos
se dediquen a la divulgación. Quizá eso
tenga algo que ver con que las Universidades norteamericanas
copen los primeros puestos en investigación,
o quizá no, pero es un dato. En todo caso
podríamos, por si acaso, hacer algo más
al respecto por estos lares. De todos modos es,
no probable sino seguro, que ni nuestra excelente
y excelsa comunidad científica, ni los responsables
en educación, ni los medios de comunicación
de nuestro país nunca leerán éste
u otros comentarios similares de otros medios,
lugares o personas. Y es que ya se sabe, para unos,
trivialidades las menos, por favor; para otros,
primero hay que enterarse de que van todas estas
cosas y cuesta mucho esfuerzo y tiempo, y probablemente
no lleguen a tiempo de las próximas elecciones;
y los otros rentabilizan más los asuntos
frívolos y de casqueria. O sea que
como dice el dicho, el que quiera saber, que vaya
a Salamanca…..
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