Hablábamos de la reflexión de Miguel de
Unamuno del día 5-VII-1927, cuando hacía solitarios
para entretenerse.
Sigo pensando en los solitarios, en la historia.
El solitario es el juego de azar. Un buen matemático
podría calcular la probabilidad que hay de que
salga o no una jugada. Y si se ponen dos sujetos
en competencia a resolverla, lo natural es que
en un mismo juego obtengan el mismo tanto por
ciento de soluciones. Mas la competencia debe
ser a quien resuelve más jugadas en igual tiempo.
Y la ventaja del buen jugador de solitarios,
no que juegue más de prisa, sino que abandone
más jugadas apenas empezadas y en cuanto prevé
que no tienen solución.
Avancemos casi veinte años, hasta el año 1946,
y cambiemos de protagonista. Ahora, nos ocuparemos
del genial matemático polaco Stanislaw Ulam.
Este fue uno de los grandes matemáticos del
siglo veinte, con resultados tanto en matemática
teórica como aplicada, y que dejó una autobiografía
donde cuenta muchos episodios de su vida.
Uno de los más interesantes se relaciona con
una encefalitis que tuvo. Poco después de unirse
al laboratorio de Los Alamos, pierde el conocimiento
y es internado. Cuando se recupera, debe permanecer
en reposo, evitando esfuerzos físicos y mentales.
En cama, para entretenerse se pone a resolver
solitarios (a diferencia de Unamuno, él juega
al Canfield). Como era de esperar, llega el
momento en que se pregunta cuál es la probabilidad
de resolverlo, y tras dedicarle mucho tiempo
a cálculos combinatorios, analizó otro método,
jugarlo unas cien veces y contar el número de
jugadas exitosas.
¿No les recuerda la frase de Unamuno?
Y si se ponen dos sujetos en competencia
a resolverla, lo natural es que en un mismo
juego obtengan el mismo tanto por ciento de
soluciones. El concepto detrás de estos
razonamientos es la Ley de los Grandes Números
que mencionábamos antes: el "tanto por ciento"
de Unamuno, el número de jugadas exitosas en
cien juegos de Ulam, aproxima la probabilidad
buscada.
Dice Ulam sobre esta idea:
Inmediatamente pensé en problemas de difusión
de neutrones, y en otros de física matemática,
y con más generalidad, cómo cambiar procesos
descriptos por ciertas ecuaciones diferenciales
en formas equivalentes interpretables como una
sucesión de sucesos aleatorios.
Cuando Ulam vuelve a su actividad científica,
le cuenta esta idea a von Neumann, y juntos
armaron a partir de esta idea el método numérico
para los problemas concretos que tenían en Los
Alamos. Este método se conoce hoy como "Monte
Carlo". El nombre se debe al físico N. Metropolis,
en honor al famoso casino, por la necesidad
de generar números aleatorios para efectuar
los cálculos.
La parte negativa de esta historia es el primer
fruto de estos cálculos. Los problemas de difusión
de neutrones estaban motivados por la construcción
de la bomba H, objetivo cumplido pocos años
después. La patente de la bomba H la compartieron
Ulam y Teller.
Hoy, las simulaciones tipo Monte Carlo aparecen
en decenas de problemas físicos, donde la solución
exacta del problema exigiría tiempos de computación
o capacidad de memoria prohibitivos.
En 1987, el laboratorio de Los Alamos homenajeó
a Ulam con un volumen especial de su revista
'Los Alamos Science'. En ella, se encuentran
distintas historias de este matemático, y en
particular, la historia del método de Monte
Carlo. La tapa, que puede verse aquí,
hace referencia a esta historia.
Links. Algunos recursos disponibles en la web.
http://www.solitaire-game-rules.com/games/canfield.htm
- Reglas del solitario Canfield.
http://library.lanl.gov/cgi-bin/getfile?number15.htm
- Volumen especial en honor a Stanislaw Ulam,
de Los Alamos Science.