Igual que sucede con la mayor parte de los científicos
del periodo helenístico, se sabe muy
poco de la vida de Hiparco: tan sólo
que nació en Nicea de Bitinia hacia el
año 180 a.n.e. y que realizó la
mayor parte de sus observaciones astronómicas
en Rodas, donde fundó un observatorio,
y en Alejandría, entre los años
161 y 127 a.n.e. (por eso, también se
le conoce como Hiparco de Rodas o de Bitinia).
De sus trabajos, según numerosas fuentes
secundarias, sólo nos ha llegado el Comentario
a Arato y Eudoxo. Dicho comentario consta de
tres libros, comentando tres escritos distintos:
un tratado perdido de Eudoxo en el que describía
y daba nombre a diversas constelaciones, el
poema astronómico Los fenómenos
de Arato del s –III y que se basaba, al
parecer, en otro escrito de Eudoxo y, por último,
el comentario que Atalo de Rodas escribió,
poco antes de la época de Hiparco, sobre
el poema de Arato. Dados estos datos y los que
aparecen en el Almagesto,
la principal fuente escrita de información
sobre él, su relevancia para la historia
de la astronomía resulta muy difícil
de evaluar: mientras unos historiadores han
minimizado la importancia de su obra a favor
de las de Apolonio o Ptolomeo, otros le atribuyen
la mayor parte del Almagesto
de este último autor. Ninguna de estas
dos opiniones contradictorias pueden ser consideradas
exactas. Lo que sí se sabe con seguridad
es que, en su época, Hiparco era una
autoridad, el mayor astrónomo.