Aspectos
lúdicos de la Topología.
Cuando se nombra la palabra Topología,
o no se ha oído nunca o suele pensarse
en una parte complicada de la matemática,
sólo al alcance de aquellos que hayan
profundizado bastante en sus estudios matemáticos.
Sin embargo, hay aspectos topológicos
elementales a los que podemos acercarnos desde
edades muy tempranas.
Dado que la Topología es una geometría
(de hecho recibe el nombre de Geometría
de la Posición) que no tiene interés
en la medida, sino solamente en la forma y
en cómo ésta puede variar sin
provocar roturas (cortes, ni aparición
de agujeros), hay elementos de esta disciplina
que aparecen antes que el concepto de medida.
Aspectos como dentro o fuera, formas equivalentes,
conexiones entre agujeros, caminos dentro de
laberintos, etc., se pueden abordar en la infancia.
Algunos de los primeros juegos infantiles
tienen relación con elementos topológicos.
Por ejemplo, es frecuente en los primeros años
de aprendizaje jugar con estructuras de madera
llenas de agujeros por donde los infantes deben
hacer pasar una cuerda que está anudada
en un extremo; y en casi todos los niños
se produce una gran fascinación por
la plastilina y la transformación por
deformación de unas figuras en otras.
Dado su evidente atractivo lúdico, muchos
problemas topológicos aparecen en acertijos,
rompecabezas y pasatiempos, siendo excelentes
pruebas para cualquier competición divertida
que podamos plantear a nuestros alumnos. Además
hay problemas clásicos como los puentes
de Königsberg, el de los cuatro colores,
la sorprendente Cinta de Möbius, la conexión
entre casas y distribuidores energéticos,
etc. que han fascinado durante décadas
a los matemáticos o aficionados. Los profesores
José Luís Carlavilla y Gabriel
Fernández hicieron una presentación
de todos estos aspectos y muchos más de
una forma amena y apasionante en un libro de
obligada lectura (Carlavilla y Fernández;
1994).
Juegos
y rompecabezas topológicos.
Podemos encontrar multitud de juegos con connotaciones
topológicas sin saber que estamos relacionándonos
con esa materia. Muchos retos o incluso trucos
de magia consisten en deshacer situaciones
donde aparecen elementos unidos por cuerdas
que a simple vista parecen imposibles (Muñoz;
2003).
En general, consideraremos como rompecabezas
topológicos aquellos formados por cuerdas,
maderas, anillas, bolas, alambres, etc., donde
una situación, a simple vista irresoluble,
puede resolverse mediante traslación
de sus elementos, sin romper, rasgar o modificar
la estructura topológica del juego.
Un estudio muy sistemático e interesante
de los laberintos de alambre y de su implicación
en la enseñanza puede encontrarse en
el artículo publicado por nuestro compañero
y amigo Pablo Flores Martínez en el
nº 41 de esta misma revista SUMA (Flores
Martínez; 2002).
Desde el punto de vista matemático,
los juegos topológicos potencian aspectos
como la intuición, la visión
espacial, el estudio sistemático de
posibilidades, la búsqueda de soluciones
imaginativas, la esquematización de
los problemas y muchos más.
Un rompecabezas topológico tiene bastante
relación con un problema de matemáticas.
No solamente porque con frecuencia al enfrentarnos
a ellos nos quedamos bloqueados al no saber
cómo comenzar, sino porque existen muchos
procedimientos de la resolución de problemas
que se aplican para resolver el reto que nos
plantea el rompecabezas. Entre otros, podemos
citar los siguientes heurísticos:
- Buscar un problema semejante. Muchos rompecabezas
topológicos tienen estructuras de
resolución muy parecidas. Por ello,
al enfrentarnos a uno nuevo debemos ver si
sirven o no las estrategias de resolución
que conozcamos de casos similares.
- Empezar
por lo más fácil.
Si el rompecabezas tiene distintos retos,
se debe comenzar por solucionar lo que a
simple vista sea más fácil.
- Dividir
el problema en partes. Para empezar por lo
más
sencillo debemos, si es posible, descomponer
el rompecabezas en varias partes, que iremos
resolviendo de forma independiente.
- Considerar
el problema resuelto. A veces desandar el
camino es más fácil
que hacerlo. Podemos suponer que el rompecabezas
está resuelto e intentar razonar,
de atrás adelante, los pasos necesarios
para la resolución.
- Realizar un esquema.
En muchas ocasiones es fundamental realizar
un esquema de la situación en
que nos encontramos. Ayuda en la resolución
y potencia la visión espacial.
Rompecabezas
africano de cuerda.
Es, quizás, el puzzle de cuerda más
famoso y que podemos encontrar con más
facilidad en comercios, internet o incluso
como regalo publicitario de algunas empresas.
Se considera originario de las tribus guineanas,
aunque está bastante extendido. En Estados
Unidos se conoce como puzzle del yugo del buey.

Como podemos ver por la imagen, consta de
un trozo de madera donde se han realizado tres
agujeros por los que se anuda una cuerda que
se cruza formando dos lazos. El agujero importante
es el central, pues los orificios de los extremos
sólo sirven para sujetar la cuerda y
que no quede libre (en algunos ejemplares comercializados,
la cuerda en sus extremos se incrusta dentro
de la madera y sólo tienen el hueco
central). En cada lazo aparece una bola, cuya
dimensión no le permite pasar por los
agujeros de la madera. El objetivo del juego
es conseguir colocar las dos bolas en el mismo
lazo. Como en todos los rompecabezas de este
tipo, es necesario llegar a la solución
sin deshacer los nudos que puedan estar a la
vista ni romper ninguno de los elementos que
forman el juego.
La resolución de este rompecabezas
es bastante complicada para quien no la conozca,
pues existe un cruce de cuerdas a través
de los orificios de la madera que no es fácil
de imaginar, ni siquiera al manipular el juego.
Por ello detallamos los pasos de resolución
de este problema.

Paso 1
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Paso 2
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Paso 3
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Paso 4
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Paso 5
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Paso 6
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Paso 7
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Paso 8
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Puzzle resuelto
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Una vez presentado el modelo clásico,
veamos algunas variaciones, que a simple vista
parecen similares, pero cuya resolución
sigue un proceso distinto, y en general más
simple que el caso anterior.
En los dos siguientes, el objetivo es extraer
la anilla o la cuerda con la bola grande que
se encuentra en el centro.
Este otro puzzle tiene como objetivo deshacer
el cruce de cuerdas que aparece en la parte
derecha del juego, debiendo quedar el rompecabezas
como aparece en la otra imagen.
El objetivo del siguiente es extraer la bola
central del rompecabezas.
El rompecabezas que mostramos a continuación
tiene un truco en su construcción. Mientras
en los demás los cruces y uniones están
a la vista, en este caso existe un lazo que
queda oculto dentro de la bola grande y es
el que permite resolver el problema. Es necesario
que dentro de la bola se encuentre la disposición
que vemos en la imagen.
En el siguiente modelo, debemos deshacer el
cruce que aparece sobre la bola central.
Por último presentamos dos puzzles
cuyo objetivo es extraer completamente la cuerda
de la madera.
Estos últimos requieren mayor esfuerzo
para resolverlos, pero la idea básica
de manipulación es la misma que en los
anteriores.
Es posible encontrar más modelos en (Zang;
1996) de donde están sacados varios de
los dibujos que hemos incluido.
Aplicación
didáctica.
Ya hemos planteado anteriormente algunas de
las relaciones existentes entre los rompecabezas
topológicos y la resolución de
problemas. Existen además otras posibilidades
de aprovechamiento didáctico de estos
juegos.
La primera es su construcción. Todos
son más fáciles de construir
que de resolver. Por ello los alumnos pueden
hacerlo sin dificultad. Puede usarse, como
hemos visto en las fotografías, material
fácilmente asequible o de reciclado.
Cualquier listón de madera sirve. Las
bolas pueden ser las de los respaldos frescos
de los coches (que se encuentran con facilidad
en los mercadillos), otros tipos de bolas (de
collares viejos de fantasía) o cualquier
anilla o elemento que pueda circular por las
cuerdas y que no quepa por los agujeros que
realicemos. Se trata de un ejemplo práctico
de bricolaje matemático.
Para su construcción se deben estudiar
las medidas de la cuerda para que permitan
los lazos y cruces que hay que realizar; así como
el tamaño de los agujeros que, en el
central, debe permitir pasar varias cuerdas
a la vez.
Cuando se aborda la resolución de estos
rompecabezas, y en general de todos los manipulativos,
es inevitable un periodo de tiempo de manejo
del juego sin más reflexiones. Casi
nunca servirá para resolver el problema,
pero sí para conocer las limitaciones
y vueltas al punto de partida que se producen.
Por ello es aconsejable plantearse mentalmente
por dónde podría ir la solución.
También es interesante, para potenciar
la visión espacial y realzar la capacidad
de esquematizar los problemas de los alumnos,
que dibujen el problema planteado y los pasos
de la resolución, lo que además
favorece las capacidades de representación
gráfica.
Hay que tener cuidado al manipular los rompecabezas
pues suelen surgir dos problemas. Por un lado
no es raro que, de pronto, nos encontremos con
el problema resuelto sin saber cómo hemos
llegado a él, con lo cual tenemos otro
problema, y es reconstruir el juego sin conocer
los pasos que hemos seguido, lo que muchas veces
es más complicado aún (de lo que
podemos dar fe). Otra dificultad es que se líe
tanto la cuerda que llegue un momento en que
quede irreconocible la situación inicial.
En ese caso, si es posible (que no siempre lo
es), debemos volver a las condiciones iniciales.
Bibliografía
CARLAVILLA, JOSÉ LUIS y FERNÁNDEZ,
GABRIEL (1994): Aventuras topológicas. Rubes
Editorial, Barcelona.
FLORES MARTÍNEZ, PABLO (2002): “Laberintos
con alambre (estructuras topológico-métricas)”.
SUMA nº 41, 29-35.
MUÑOZ SANTONJA, JOSÉ (2003): Ernesto,
el aprendiz de matemago. Nivola, Madrid.
ZHANG,
WEI (1996): Exploring Math Through
Puzzles. Berkeley, Key Curriculum Press.